jueves, 4 de octubre de 2012

Nuevos Directores del Zinamaldia (I): 7 CAJAS, CARNE DE PERRO , SHELL y otras maravillas de debutante

     Antes de entrar a analizar otras “perlas” del Zinemaldi, conviene detenerse en la que muchos consideran la sección más auténtica y prometedora del certamen, la que se encarga de presentar a nuevos directores (con sus primeras o segundas obras). No en vano, por aquí han pasado (y han logrado un primer reconocimiento) artistas como Pedro Almodóvar, Laurent Cantet, David O. Russel (que este año estará en la alfombra roja de los Oscars con su muy bien acogida “Silver lining playbook”) o Sarah Polley, con la singularidad este año de su recién adquirida independencia respecto de Zabaltegi y la Sección Oficial. Para los habitantes de Bilbao o alrededores, buenas noticias: la Alhóndiga ha programado para esta semana (desde hoy) una selección de algunas de las mejores películas exhibidas en esta categoría (y objeto de análisis más adelante en este post)
     En consonancia con lo ocurrido en otras secciones, el 2012 también ha sido un buen año para los Nuevos Directores. La sensación es que el nivel medio de los filmes a concurso ha alcanzado el notable y que son varios los nombres de realizadores merecedores de un espacio en nuestra memoria (pues en el futuro sabremos con toda probabilidad mucho más sobre ellos).
Uno de los fenómenos más curiosos de este año radica en la total disparidad de criterios de los 2 jurados encargados de evaluar estos filmes: el jurado joven Euskaltel y el oficial propiamente, presidido por la productora iraní Katayoon Shahabi. Mientras el primero, amante de la agilidad y las emociones fuertes y epidérmicas (atributos no muy presentes, todo hay que decirlo, en los filmes a competición) condecoró a la cinta paraguaya 7 CAJAS, el segundo se decantó por CARNE DE PERRO, que había recibido la peor valoración por parte del Jurado Joven, un ínfimo 3,2.
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    Pues bien, y aunque parezca mentira, los dos han obrado con cabeza. 7 CAJAS puede presumir de un ritmo endiablado, personajes simpáticos, admirable sentido del espectáculo, sana autoconsciencia, sentido del humor y una vibrante ambientación en el típico mercado gigante latinoamericano. Una irresistible historia de destinos cruzados (violentos, trepidantes) sin más (ni menos) pretensión que entretener, divertir y emocionar. Y vaya si lo consigue. Se puede hacer cine de acción eficaz y exitoso (en Paraguay ya es la película más vista de la Historia y ha servido para encender la llama de la esperanza sobre el destino de una industria nacional por ahora inexistente) sin mucho dinero pero con oficio, talento cinematográfico e imaginación. La potente reflexión final sobre la cultura de la fama se antoja muy sugerente y dice mucho de esta compenetrada pareja de realizadores. A seguir cosechando triunfos.

    En las antípodas de ritmo y tono se encuentra CARNE DE PERRO, un estudio de personaje descarnado (nunca mejor dicho) y valiente sobre las dificultades que encuentra un ex-militar de la dictadura de Pinochet en Chile para encontrar el sentido a una vida que ya no parece tener nada que ofrecerle. El realizador Fernando Guzzoni observa a su personaje con impecable rigor, pues el espectador sigue con interés los pasos de un personaje por el que no sentimos ninguna simpatía (lejos la intención en el realizador de ponernos de su parte) pero en el que apreciamos también esa humanidad que nos es común. Pausada, inteligente, y sobre todo, real, esta obra rezuma honestidad y nos permite disfrutar de la increíble interpretación de su protagonista, un excelente Alejandro Goic que, durante el coloquio posterior a la proyección, no pudo evitar derramar unas lágrimas al recordar las similitudes entre el personaje que encarna y el hombre que le torturó a él durante la dictadura militar. Cine que se atreve a mirar de frente la cruda realidad de los seres humanos. Un premio merecidísimo. 
http://www.festivalsinscotland.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/413ac_shell.jpg     Entre las películas que se dispone a proyectar la Alhóndiga de Bilbao durante esta semana destaca la magnífica SHELL, quizás la obra más redonda de cuantas se pudieron ver en la sección Nuevos Directores. El británico Scott Graham se revela un talentoso creador de atmósferas, al ambientar su historia de amor/dependencia/atracción entre padre e hija en una solitaria gasolinera perdida en las colinas escocesas, cuya desolación y melancolía sirve a la vez de marco y espejo del relato principal. Personajes torturados por dentro, en busca de la inasible felicidad, se presentan ante el espectador con la fuerza de sus intérpretes (maravillosos Chloe Pirrie y Michael Smiley) y la virtuosa dirección de Graham, que culmina una obra turbadora y compleja.


http://www.cineheroes.net/chuploads/2011/04/le-jour-des-corneilles-photo-dessaint-2011-3.jpg      También se podrán ver en la Alhóndiga LE JOUR DES CORNEILLES, ROCKER, A CARETAKER´S TALE y SILENT CITY. La primera es una preciosa película de dibujos que reivindica (y saca el máximo partido) a la animación tradicional/artesanal para contar una historia de amor infantil, encuentro con la naturaleza y asunción de la muerte como parte ineludible de la vida que encantará a los pequeños, pero también encandilará a los mayores.

    En cuanto a ROCKER, se trata de un acercamiento a las relaciones paterno-filiales aparentemente frío, casi documental, pero que encuentra en la verosimilitud de sus escenas y personajes y la terrible tristeza latente en el relato los mejores caminos hacia una auténtica emotividad.
    A CARETAKER´S TALE parece el remake danés de “La joven del agua” realizado por la productora Zentropa (la misma de Lars Von Trier). A la par atrevida (por su muy directa y cruda forma de abordar el sexo) y accesible, por la ternura que acaba recorriendo la narración, el filme esconde un oscuro sentido del humor y un curioso desarrollo, que explora los límites de la idea de “ayudar a los demás” y la vigencia de la superstición.
    Por último, SILENT CITY, que se proyecta esta misma tarde, refleja el desarraigo cultural europeo en Japón con credibilidad y una magnética protagonista, obsesionada con trabajar en la más famosa cocina de pescado de Tokio. Capta aceptablemente la atmósfera de la ciudad y sus habitantes.
Quedan todavía varias interesantes películas que analizaremos en el próximo post.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Perlas del Zinemaldi (I): AMOUR de Haneke

         Más allá de la Sección Oficial (cuyo balance final siempre es incierto al comienzo del Festival) y las apuestas más arriesgadas de los Nuevos Directores (que analizaremos en el próximo post), la sección Perlas del Festival de Donostia permite disfrutar de filmes premiados recientemente en certámenes de renombre e inéditos todavía en España, garantizando un espacio de “calidad acreditada” para el siempre entusiasta público donostiarra y los extenuados cronistas que busquen recompensa a maratonianas jornadas de cine no siempre del todo satisfactorio (aunque poca queja cabe en esta loable edición del Festival). Aunque no se trate propiamente de “descubrimientos” del certamen (pues los filmes ya vengan avalados por su acogida previa), la selección de las “perlas”, que son sometidas a votación de los espectadores de cara a la concesión del Premio del Público, es siempre meritoria por su sabia combinación de calidad y cercanía con el gran público. El año pasado pudimos disfrutar de maravillas como “Nader y Simin, una separación”,“Le Havre”, “Shame”, “Martha Marcy May Marlene” o “Tyranossaur”, así como adelantarnos a los Oscars con la premiere española de “The Artist”, a la postre ganadora del Premio del Público.
       Pues bien, la cosecha de “perlas” de este año prometía emociones fuertes y saciar las expectativas de gran parte de la cinefilia local, no tan afortunada como para asistir a Cannes, Berlín o Venecia. La sensación final, como de costumbre, es la de haber descubierto algunas de las obras que marcarán la próxima temporada cinematográfica, si bien no parece que la triunfadora de los Oscar haya estado presente esta vez en Donostia (más que nada porque el estreno mundial de las grandes apuestas no se producirá hasta diciembre).
      Con o sin la acaparadora de premios oficial, nadie podrá negar que ha sido un auténtico lujo saborear tan pronto las 5 joyas que este humilde bloguero recordará como “perlas 2012” (me han quedado algunas pendientes, a recuperar durante el curso que viene).
  

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        Inauguró la Sección la Palma de Oro de este año, AMOUR, considerada casi instantáneamente una de las mejores obras de Haneke e interpretada como un primer acercamiento del director a registros más sentimentales e incluso tiernos. La historia de la progresiva degradación física y la pérdida de facultades de una pareja de ancianos burgueses de París, aficionados al arte en general y a la música en particular (con la que han estado vinculados profesionalmente), constituye desde luego un ejercicio de hondura emocional, contención y valentía que podría encuadrarse dentro de la venerable tradición del humanismo cinematográfico, pero el realizador de “La pianista” o “Caché” tampoco cede a la tentación de mostrar el proceso en toda su crudeza, aislamiento e irreversibilidad. Desde el impactante arranque (quizás lo más estremecedor de la función), Haneke deja claro que su nueva película no es un giro radical en su filmografía, sino simplemente el estudio de otro de los terroríficos fantasmas que asolan nuestra vida: si en “Funny games”se trataba de la capacidad hipnótica de la violencia sobre el hombre contemporáneo, en “Caché” el peso de la culpa y en “La cinta blanca”, el germen de los fanatismos, aquí el objeto de análisis es el poder invencible de la vejez y la enfermedad. Vamos, que quien busque una feel-good movie, que se vaya olvidando. Su propuesta, exigente, pausada, perturbadora (cómo no) hasta rozar el terror en algunos momentos, gana peso gracias a las extraordinarias interpretaciones de sus 2 protagonistas, los veteranos Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva (ojo, la nominación al Oscar, sobre todo a ella, es más que probable) y a una elegancia y sofisticación formal que consolida el camino emprendido por el director en “La cinta blanca” hacia un impresionante clasicismo.
    El (casi) escenario único no nos hace pensar en una excesiva teatralidad, sino en la fuerza con que Haneke logra transmitirte la asfixia y soledad de 2 personas que deben enfrentarse a lo único que su amor no puede vencer. La que muchos ven como favorita a ganar el Oscar a la película de habla no-inglesa (yo creo que “Blancanieves” de Berger se lo va a poner un poco difícil) es, sobre todo, una película honesta y auténtica que no te da nada mascado y ante la que se impone la reflexión (atención con algunos enigmáticos símbolos que jalonan la historia) y el escalofrío.

Valoración: A

lunes, 1 de octubre de 2012

Análisis de la Sección Oficial del 60 Festival de Donostia: Intrusos, brujas y capitalistas


Damos la andadura de este blog con un análisis pormenorizado de las diversas secciones que alberga el Festival de Cine de San Sebastián, cuya memorable 60 edición acaba de finalizar y a la que este humilde blogero ha tenido la fortuna de asistir en una semana de emociones intensas, famoseo y, sobre todo, buen cine.

Empezaremos por la sección que, sin contener necesariamente las mejores películas, acapara la atención de prensa y público por presentar (en estreno mundial o europeo) producciones potencialmente importantes o populares en el curso cinematográfico venidero. Al contrario que en los años anteriores, parece que la aceptable calidad media de los filmes ha sido unánimemente reconocida por los cronistas, desde el habitualmente irascible Carlos Boyero, contento de poder aprobar la excelente labor de su amigo José Luis Rebordinos al frente del Festival hasta el siempre sugerente Luis Martínez en El Mundo.

En efecto, y sin haber visto la totalidad de las películas a competición en esta categoría (pues mis obligaciones como Jurado Joven impedían cuadrar al máximo el schedule, aunque a cambio me permitieron disfrutar de joyas ocultas, como comentaré en los próximos días), puede afirmarse que la mayoría de películas han sido, no ya dignas o soportables, sino notables e interesantes.

En el palmarés, irreprochable para la mayoría y que hace olvidar las muy discutibles decisiones de años pasados (no está lejos toda la polémica generada por el triunfo de“Los pasos dobles” en 2011), destaca“Dans la maison”(“En la casa”), que, además de la Concha de Oro, logra el premio al Mejor Guión. Podría una pensar que esta doble recompensa se debe a la escasez de buenos títulos en la cosecha del año, pero como ya hemos dejado sentado que no es así, la única razón posible radica en su incuestionable calidad (como conjunto y atendiendo al guión). Pues bien, hay que rendirse ante la evidencia: la nueva película del versátil y prolífico François Ozon es una obra maestra.

El realizador de obras intimistas (“Swimming pool” ,“Bajo la arena”) y de otras más alegres y coloristas (la muy disfrutable “Potiche”) se revela un cineasta en pleno control de forma y fondo con esta turbadora y magistral película. Uno entra en la sala con la vaga idea de encontrarse ante un filme muy bien recibido, sobre un profesor y su aparentemente malvado alumno, que además -dicen- reflexiona sobre la literatura y cine. Lo que uno se encuentra es mucho más. Para empezar, y en la capa superficial, un thriller (o algo así) erótico-psicológico que se atreve a diseccionar sin piedad a la burguesía y la clase media francesas (y, por extensión aproximada, europeas) a través de la maquiavélica obsesión de un alumno con la familia de un compañero. Perverso, retorcido, y sobre todo, divertido. Sí, para qué negarlo, pues uno de los objetivos de Ozon es hacernos comprender la naturaleza morbosa, “voyeur” de cualquier relato.

No en vano, el desarrollo de la historia permite enriquecer la película con una nueva dimensión que redondea la función: un estudio complejo y apasionante sobre el arte de narrar, sus mecanismos y trampas, que permite al realizador desplegar un juego de espejos donde realidad y ficción se confunden. De este modo, los personajes se ven arrastrados a un desenlace incierto y glorioso, que remite a los mejores trabajos realizados sobre el significado del cine y del hechizo (mágico, también oscuro) de las historias que marcan nuestra vida. Todo ello con un poderío visual impresionante y sin dejar nunca de ofrecer un retrato social implacable, emparentado (por su humor corrosivo rebosante de estilo) con el insoslayable clásico “Viaje al fin de la noche”, al que Ozon dedica un guiño en los últimos compases de un filme que le eleva a la altura de los grandes. Merece comentario aparte el diabólico magnetismo que irradia el joven en cuestión, un impresionante Ernst Umhauer,

Ganadora del Premio Especial del Jurado, seleccionada por España para los Oscar, fruto de un trabajo largo, comprometido y admirable, BLANCANIEVES es puro cine. No sólo homenajea a los grandes clásicos del cine mudo europeo (y, especialmente, el expresionismo alemán) con precisión y cariño, sino que capta el espíritu del cine primigenio (del CINE en mayúsculas) con inusitada pasión: sus emocionantes escenas de acción, sus adorables personajes, su atmósfera mágica, la música flamenca, ... Todos los elementos se alían para que esta experiencia (de la que conviene no desvelar demasiado) conmueva e impresione por igual a los escépticos del cine mudo, a los cinéfilos que vean en ella los ecos de “La Parada de los monstruos”, “Avaricia”; “Amenecer” y tantas otras joyas eternas; a los que deseen asistir a la sublimación artística del affaire Esteban-Jesulín-Campanario, a los que quieran comprobar de qué es capaz el cine español. Y, sobre todo, a los jóvenes, adultos o niños grandes deseosos de volver a sentir la caricia de los cuentos, reír con el humor bizarro que reivindica lo tierno, emocionarse con esas historias de amor, superación y fantasía que nos acompañaron durante nuestros primeros pasos y que nos encandilarán siempre. Bravo, Pablo Berger, lo tuyo es un triunfo del amor al cine, de la pasión en el trabajo y del talento que no teme arriesgar. Una obra de arte que no merece ser ensombrecida por su oscarizada prima lejana (las comparaciones siempre son odiosas, aunque la balanza no se inclinaría precisamente a favor de la más conocida por el momento).

 

Más allá de estas obras grandiosas, y pendiente de ver “El artista y la modelo”, la Sección Oficial del Zinemaldia nos trajo algunas obras de dispar (pero suficiente) interés. Basada en un conocido best-seller, The Attack aborda el conflicto palestino-israelí voluntariosamente, con buenas intenciones y mejores interpretaciones (la del protagonista Ali Suliman es impresionante), pero el interés de la historia va de más a menos, su conclusión es muy poco satisfactoria (se antoja confusa e inquietantemente justificativa) y los intentos del director por embellecer el relato con innecesarias resonancias románticas parecen forzados. Se deja ver, tiene elementos positivos y da pie al debate, pero no extrae todo el jugo a una historia potencialmente apasionante.

Bahman Ghobadi ha logrado ya dos Conchas de Oro en Donostia (la primera de ellas por la inolvidable y terrorífica “Las tortugas también vuelan”) y tuvo que hacer frente al día de huelga, una copia presuntamente deteriorada y una acogida bastante fría por parte de la crítica (con excepciones) en esta su tercera tentativa (la primera sin éxito total, aunque ha logrado el premio a la Mejor Fotografía). Su “Rhinos Season” eleva la apuesta con un intento por conjugar poesía y realismo descarnado en su denuncia de la situación de los poetas kurdo-iraníes encarcelados durante muchísimos años y que ahora se reencuentran con los fantasmas de su pasado. Una notable Monica Belluci acapara la atención en un filme que, aunque quizás no sea esa obra maestra que soñaba ser, elige el tono (frío, desolado) y la historia (triste, irresoluble) que su planteamiento exige. Los desvíos poético-oníricos no chirrían en exceso y se aprecia el compromiso histórico y social de su realizador. Una película probablemente incomprendida que merecer ser reivindicada.

Por otro lado, Costa-Gavras decide (afortunadamante) no bajarse del carro de la actualidad, y aplica su barniz crítico (y esta vez, abiertamente irónico) a una historia de codicia, egoísmo y lucha de poder en las altas esferas empresariales que le permite abordar muchas de las grandes injusticias económicas de nuestros días. Aunque el veterano y brillante realizador hace tiempo que dejó de preocuparse por el estilo, y su forma de narrar no esté siempre a la altura de lo que cuenta, es su película más eficaz en mucho tiempo, que destila mala leche, rabia y energía por todos sus poros. “Le capital” conectará con un gran público deseoso de ver sus críticas plasmadas con inteligencia en la pantalla grande. 

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Mejor no ahondar en la herida de “Volver a nacer”, una de las peores películas tanto de Penélope Cruz como de Castellito, que se convierte en su propia parodia en una media hora final de (impagable, puro) clímax cómico y que comete la censurable irresponsabilidad de abordar el Conflicto de los Balcanes como si de una obra romántica de Federico Moccia (con todos sus giros y frivolidades) se tratase. Ruidosa, artificial y grotesca.

Por último, y aunque ampliaré mi opinión sobre ella, una mención a ARGO, la nueva película de Ben Affleck, precedida de un entusiasta recibimiento en Toronto y con aparentes posibilidades de rascar muchas nominaciones a los Oscars. Tensa, dinámica e impecablemente rodada, esta recreación de la liberación de varios trabajadores de la embajada estadounidense en Irán convence por su ritmo y su divertidísima subtrama hollywoodense, pero no alcanza esa emoción profunda que poseen las mejores películas.